El padre tenía que cuidarla 1 noche. 1 hora después, llegó una TERRIBLE llamada

Desde el día en que nació, Cheyenne Rae Owensby fue una niña  sana y feliz. Todo esto cambió el día que se quedó en casa de su padre, algo terrible sucedió.
Los padres de Cheyenne están separados y ella se quedaba con su padre cada dos fines de semana. Esa vez la madre de Chayenne, Amy, recibió apenas una hora después de haberla dejado con su padre una llamada terrible.


Chayenne no dejaba de llorar y su padre, en su desesperación la zarandeó tanto que le provocó una fractura en el cráneo y una hemorragia cerebral. A Amy le explicaron por teléfono que habían transportado a su pequeña a un hospital cercano en helicóptero y que su niña no respiraba.

Cuando pudo llegar a donde su hija le dieron las peores noticias posibles: Cheyenne iba a quedar en un coma vegetativo de por vida. “Temblando me eché a llorar y vomité. Sólo pedía a Dios que me llevara en su lugar y la salvara. Al acercarme a su cama en el hospital vi a mi hija cubierta de vendas, había botellas de suero por todos lados y tenía la pierna negra por un coágulo. Fue entonces que recibí la llamada de la policía: James, el padre de Chayenne había confesado haberla zarandeado

“El hombre al que amaba, mi primer amor, mi compañero de la Universidad, un hombre con quien he compartido diez años de mi vida y conozco desde hace tanto le ha hecho esto a NUESTRA hija. Mi mundo se ha roto en pedazos” contó Amy afligida por el dolor.

El padre de Cheyenne confesó todo, perdió el control y en su desesperación, y al no saber qué hacer, la zarandeó; recibió por esto una condena de 20 años de prisión. Amy mientras tanto seguía luchando por sacar a delante a su pequeña, los médicos decían que no sobreviviría esa noche y que si lo hacía sería en un permanente estado vegetativo.

Pero entonces el milagro sucede. Un día, a pesar de que le extrajeron la mitad del cerebro, Cheyenne despertó, y aunque la mitad de su cuerpo está gravemente paralizado ella puede hablar y moverse. Sus ganas de vivir no le permiten rendirse a pesar de las dificultades.

Hoy la pequeña Cheyenne es una hermosa y alegre niña de tres años de edad que disfruta al máximo de su vida. Su sonrisa hace imposible creer que haya pasado por tanto.
Facebook Payers of Chayenne

Su madre informa con regularidad de los avances de Chayenne por medio de facebook. Ella nos comparte su historia para que todos tengan siempre cuidado de quien cuida de sus hijos. Por favor ayuda  a difundir su mensaje compartiendo la historia.

Fuente y Fotos : Prayers of Chayenne
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